OCIO. Análisis de los estrenos de cine de esta semana: Jerónimo José Martín y Juan Orellana comentan “Moneyball. Rompiendo las reglas”, “The Muppets”, “Katmandú, un espejo en el cielo” y “Promoción fantasma”.
La crítica cinematográfica en La Linterna por Jerónimo José Martín, presentador junto a Juan Orellana de Pantalla Grande:
Moneyball: Rompiendo las reglas (Moneyball) **** (8). El director Bennett Miller, que debutó en la ficción con la brillante “Truman Capote”, sube aún más el listón con una película deportiva centrada en el béisbol y protagonizada por Brad Pitt, Johan Hill y Philip Seymour Hoffman. El guión —escrito inicialmente por Steven Zaillian, y reescrito por Aaron Sorkin— arranca en 2001, y se centra en la figura real de Billy Beane, el manager de los Athletics de Oakland. Han vuelto a perder, sus mejores jugadores se han ido a otros equipos y Billy tiene que pensar en una nueva plantilla de jugadores. La película cuenta con un guión tan bueno, que los no aficionados al deporte disfrutarán de una buena historia, bien contada, bien interpretada y con unos diálogos depurados y magníficos. Sorkin consigue lo que logró con “La red social”: de un tema aparentemente gris y poco peliculero hace una gran obra, en la que no sólo habla de béisbol, de las negociaciones deportivas, sino también de las prioridades en la vida y de las relaciones paterno-filiales. La película plantea una cuestión interesante: ¿qué pasa cuándo se aplica al deporte, o a cualquier actividad humana, unos criterios cuantitativos y medibles? El filme demuestra que no valen las soluciones puristas, y que el factor humano y los resultados estadísticos pueden dar buen resultado si se conjugan inteligentemente. Pero lo más importante que propone la película es que decidir las cosas sólo por dinero no es una buena idea. J. O.
Katmandú, un espejo en el cielo ** (6). Icíar Bollaín vuelve a ponerse tras la cámara después de “También la lluvia”, su brillante aventura americana. Y, en este caso, de nuevo se marcha a miles de kilómetros para rodar en Nepal “Katmandú, un espejo en el cielo”. Se trata de la historia de Laia, una maestra catalana que trabaja en una escuela de Katmandú ayudada por la nativa Sharmila. Su deseo de enseñar a los niños más pobres le va a llevar a enfrentarse a unas inercias sociales que amenazan con arruinar todo su proyecto. La película cuenta con unos resultados técnicos excelentes: sus aspectos fotográficos y musicales son brillantes, como lo es el trabajo actoral, encabezado por Verónica Echegui. Los problemas de esta película provienen del guión. El filme tiene un problema de ritmo y de empatía emocional con el espectador, y la acción avanza más con diálogos que con hechos. Se nota demasiado el armazón ideológico sobre el que se construye la historia, y eso le resta autenticidad. Ya la primera escena del rígido colegio de monjas de la España tardofranquista evidencia sin disimulo la comparación que se quiere establecer a lo largo del filme entre el modelo educativo y social de la España católica con el desastre educativo y social de los niños pobres del Nepal. El tema del aborto está tratado ideológicamente, como “síntoma” de una estructura en la que la mujer está reprimida por inercias y tradiciones. Por otra parte, el filme pone sobre la mesa situaciones que, aunque muy conocidas, no dejan de conmover: la prostitución infantil, la explotación laboral de menores, la sociedad de castas, la situación humillante de la mujer en determinadas culturas… También la película —a través de la figura del lama— propone una valoración positiva de la espiritualidad, eso sí, sin asomo de trascendencia. J. O.
Los Muppets (The Muppets) *** (6,5). Fallecido en 1990, el estadounidense Jim Henson (“Cristal Oscuro”, “Dentro del laberinto”) creó en 1964, para la televisión, Los Muppets, conocidos en España como Los Teleñecos. Además de alcanzar fama mundial con sus series y programas televisivos, estos populares muñecos de trapo habían protagonizado hasta el momento nueve largometrajes para el cine y la televisión: “La película de los Teleñecos” (1978), “Los Teleñecos van a Hollywood” (1979), “El gran golpe de los Teleñecos” (1981), “Los Teleñecos conquistan Manhattan” (1984), “Los Teleñecos en Cuentos de Navidad” (1992), “Los Teleñecos en la isla del tesoro” (1996), “Los Teleñecos en el espacio” (1999), “Los Teleñecos en Navidad” (2002) y “Los Teleñecos y el mago de Oz” (2005). Se estrena ahora su décimo largo, “Los Muppets” (2011), el primero enteramente producido por Disney después de que adquiriera en 2004 los derechos de todos los personajes de Henson. Walter, el fan número uno de los Muppets, y sus amigos Gary (Jason Segel) y Mary (Amy Adams), de Smalltown, Estados Unidos, pasan sus vacaciones en Los Ángeles. Y allí descubren que el rico empresario Tex Richman (Chris Cooper) planea arrasar el Teatro de los Muppets para extraer petróleo en su subsuelo. En un intento desesperado por evitarlo, los tres ayudan a La Rana Gustavo a montar el mayor Telemaratón de los Muppets jamás visto. Piensan recaudar así los 10 millones de dólares necesarios para salvar el teatro. Lo más difícil será reunir de nuevo a los Muppets, cuyas vidas han tomado rumbos muy diferentes: Fozzie trabaja en un casino de Reno con una banda llamada los Moopets; la Señorita Peggy es la editora de moda de talla grande en la revista “Vogue París”; Animal se encuentra en una clínica de Santa Bárbara para aprender a controlar su ira; y Gonzo es un magnate de la industria de la fontanería. Impulsado por el actor, guionista y productor Jason Segel, este nuevo filme de Los Muppets padece las arritmias, las irregularidades y los alargamientos característicos de los especiales televisivos ampliados para su estreno en cine. Sin embargo, se gana al espectador infantil con su desbordante sucesión de situaciones cómicas y al espectador adulto con su descarada apelación a la nostalgia. Y, en todo caso, el realizador televisivo inglés James Bobin debuta en el largometraje manejando con brillantez la compleja puesta en escena y la dirección de actores, tanto de carne y hueso como de trapo. Queda así una divertida película familiar, que permite albergar esperanzas sobre un futuro retorno de Los Muppets a sus desternillantes shows televisivos. J. J. M.
Promoción fantasma ** (4,5). Modesto (Raúl Arévalo) es un quemado profesor de literatura, poco hábil con los alumnos rebeldes y que a veces ve muertos, por lo que piensa que está loco. Tras fracasar con diversos psiquiatras y ser expulsado de numerosos colegios, Modesto consigue una plaza en el Monforte, donde deberá dar clase a cinco alumnos (Jaime Olías, Andrea Duro, Javier Bódalo, Anna Castillo y Alex Maruny), que pasan de todo. Vigilado de cerca por la directora Tina (Alexandra Jiménez), Modesto intentará que los cinco aprueben sus asignaturas pendientes y se vayan por fin del centro. El problema es que todos ellos llevan muertos más de veinte años. El barcelonés Javier Ruiz Caldera debutó hace tres años en el largometraje con el revoltijo cómico “Spanish Movie”. Ahora eleva un poco el nivel en “Promoción fantasma”. A partir de un planteamiento original, en ella intenta desarrollar un cóctel de comedia juvenil ochentera —al estilo de las escritas, dirigidas y producidas por John Hughes— y desparrame fantástico actual, con tono descarado e iconoclasta. La fórmula le funciona a nivel narrativo, gracias a los divertidos homenajes cinéfilos del guión, una fluida puesta en escena, unos vistosos efectos visuales y unas interpretaciones eficaces —dentro de su asumido histrionismo—, con Raúl Arévalo como locomotora del reparto. Sin embargo, como sucede en tantas películas españoles, el conjunto se devalúa por confundir ligereza con zafiedad, y por acumular groserías sin sentido de la medida. Es una pena, porque lo que podría haber sido una divertida comedia familiar se convierte en otra película juvenil petarda, por encima de la media, pero irritante. J. J. M.